Marzo 2021
Marzo fue igual que febrero, marcándome rutinas de deporte en casa, poniéndome dietas pero esta vez pesando la comida y midiendo cada gramo.
En mi agenda tengo apuntado: ''No paro de comer, ya cambiaré esta rutina''.
Marzo fue muy duro porque me medí las calorías que tenia que comer al día, pero siempre hacía que el resultado no llegara a 1000kcal al día.
Me sentía fea, gorda, asquerosa, pero sin embargo no paraba de darme atracones con su consecuente actitud de intentar vomitar.
El día 22 de marzo mi psicóloga me dice que no puede tratarme más porque lo que yo tengo es un trastorno de la alimentación y que necesito a un especialista en el tema. Me hundo, porque en el fondo lo sabía pero no lo quería decir porque eso significaría que dejaría de estar delgada...
El fin de semana del 26 de marzo decido tratarme, no puedo más, me marcaba rutinas que si no hacía me sentía fatal y me daba asco a mi misma por estar cansada y no salir a correr o matarme a sentadillas. Ese día pienso en que ya no quiero más vivir bajo rutinas y horarios, bajo una dieta. Quiero disfrutar de la vida, quiero trasnochar y quiero reír, hacer lo que realmente quiero, escuchar a mi cuerpo, a mi misma, quiero dejar atrás toda la amargura que tengo por no hacer deporte o seguir una dieta, quiero vivir.
Tuve mucha suerte porque una gran amiga mía me abrió los ojos, me empujó a dar este paso de sanación y me recomendó a una psicóloga que en un día me dio cita. Tenía muchas ganas de poder recuperarme, ahora que sabía 100% que es lo que me pasaba, solo necesitaba curarme...
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